Cómo disfrutar de tu trabajo ahora mismo sin abandonarlo


Estás tan inmersos en la rutina que acabas yendo a trabajar con el 'piloto automático' y como un autómata te levantas, vas al trabajo y pasas ocho horas deseando que llegue la hora de salida para volver a casa. O peor aun, te despiertas y sabes que tienes que ir a trabajar en algo que no te gusta nada y deseas el día que ya no tengas que volver ahí. Créeme si te digo que me he visto en estas situaciones también.
Seguro que cuando llegas a casa ni siquiera disfrutas de lo que queda de día porque has gastado tantas energías en tu trabajo que sólo tienes para lo básico: tirarte en el sofá, ver algo en la tele, cenar lo primero que veas y vuelta a la cama.

¿No te ha pasado que has conocido a alguien que se encuentra en tu misma situación, trabajando en algo que no le gusta, pero aun así se mantiene alegre y transmite buen rollo?

¿Cómo lo conseguirá?

Mi experiencia en este campo me dice que todo se reduce a una cosa: tener un pensamiento positivo sin persistir sabiendo que es algo temporal.

Tienes que cambiar de actitud YA.


Las personas optimistas crean de una situación rutinaria y aburrida (como es un trabajo que no le aporta nada más que un salario) una postura que hace que su día a día cambie un poco y pueda sentir esperanza a que un cambio está por llegar.

Muchas veces, no te darás cuenta pero si eres amable con los compañeros, ves el lado positivo y eres constante en tu búsqueda hacia lo que quieres es el secreto para disfrutar del trabajo (y de la vida en general).

Claves para disfrutar más en tu trabajo

Crea buen ambiente con tus compañeros: trata a los demás con amabilidad y aunque no siempre es posible (no podemos caer bien a todo el mundo) al menos no generar un ambiente tenso o malos entendidos. En tu puesto de trabajo pasas casi más horas que con tu familia o tus amigos. No será una fiesta constante, pero al menos que todas esas horas se hagan lo más llevaderas posibles.

Trabaja con actitud agradable: aunque no sea el trabajo donde te sientas como pez en el agua piensa que al menos, tienes trabajo (y que tienes la posibilidad de cambiar si no estás a gusto). A partir de ahí se trata de ver el lado bueno y en la medida de lo posible ser proactivo y más amigable con clientes, compañeros o jefes. Esto hará que tu jornada sea más llevadera y no estés mirando el reloj cada cinco minutos esperando la hora de irte.

Haz lo más importante primero: o lo que sea más tedioso para tí. Así, empiezas el día quitándote lo que más te cueste . También, investiga cuándo eres más productivo y en esas horas en las que tienes más energía trabaja en las tareas importantes y las que son más rutinarias o automáticas (revisar correo, atender llamadas, gestionar pedidos...) las distribuyes en el resto de tu jornada laboral.

Descansa la vista y la mente cada cierto tiempo: para no estrenarte sólo con saber la cantidad de cosas que tienes que hacer, lo mejor es hacer pequeñas pausas de cinco minutos antes de empezar con algo nuevo. Te ayudará a centrarte mejor y cambiar un poco de aires para despejarte para continuar.
Cuidado con lo de consultar el móvil porque es el mayor ladrón de tiempo que tenemos y lo que tiene que ser unos minutos puede llevar a media hora o más.

Planifica tu jornada: márcate un horario con las tareas, el tiempo que tardarás en hacerlas, los pequeños descansos, la hora de comer y de salir, reuniones... Hazte con una agenda donde puedas ir anotándolas y si eres más digital instala una app que te ayude en la planificación. Mi recomendación es Google Calendar (integrada en gmail). Yo uso las dos y señalo las tareas en distintos colores para saber la importancia, urgencia y tiempo del que dispongo para acabarla.

Desconecta del trabajo: no pienses en el trabajo fuera de tu jornada laboral. Cuando estás a disgusto tiendes a quejarte y eso puede tener graves consecuencias si no lo controlas. Llega un momento en que acabas saturando a quien te escucha y tú tendrás la fama de gruñón quejica. Aprovecha cuando no estés en trabajo para desconectar.
No uses el tiempo que estés con tu familia y amigos para desahogarte de tu trabajo: disfruta de su compañía, diviértete y descansa.

En resumen, mientras estés en un trabajo piensa siempre el lado bueno (como mínimo es tu fuente de ingreso y te ayuda a cotizar mensualmente) y si ya estás hastiado de todo la solución es cambiar a otro trabajo.




Nadie tiene al fórmula secreta para cambiar de repente tu vida y mucho menos vendrán a ofrecerte el trabajo que quieres a la puerta de tu casa. ¿Cuántas veces hemos oído esto, verdad? Aunque parezca un tópico, es la realidad.

Como te decía, yo también he pasado por eso (más de una vez) y lo que he aprendido es que hay que tener mucha paciencia, no desistir y trabajar sobre todo tu autoestima y confianza en ti mismo. Esto te guiará a estar más alegre y pensar que ese momento es algo temporal y que cambiará a mejor.

Te pongo mi ejemplo: cuando llegué a Madrid venía con la idea de que quería trabajar en mi sector (a poder ser en una agencia) ya que en Canarias es más complicado encontrar trabajo en comunicación y marketing. Cual fue mi sorpresa que tampoco ha sido fácil aquí. Han habido rachas en las que he trabajado como recepcionista, cajera, teleoperadora o dependienta mientras llegaba ese trabajo que sí que me gustaba y en el que me siento realizada aportando mis conocimientos, mi entusiasmo y mis ideas.

¿Ha sido fácil?
Para nada, he tenido una montaña rusa de emociones que van desde el desespero a plantearme abandonar y resignarme. Es duro y se hace muy cuesta arriba, pero insisto: el secreto está en mantener una actitud positiva. Si buscamos un cambio en nuestro entorno tendrá que salir de nuestro interior.

En esta infografía te dejo cinco tips más para que seas un poco más feliz y puedas disfrutar de tu trabajo.


Déjame un comentario y dime:
¿Qué opinas de estas claves para disfrutar de tu trabajo?
¿Crees que las puedes adaptar a tu situación?
¿Tienes otros tips que puedan ayudar a los demás a mejorar en el ambiene laboral?

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